LA BUENA CIENCIA

LA BUENA CIENCIA TAMBIÉN TIENE HUECO EN EL CINE

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Aunque proliferan en las Pantallas las películas que reinventan las leyes de la física, laQuímicao la biología, el cine de ciencia-ficción también aporta buenos ejemplos de rigor científico. Unanueva prueba de que la plausibilidad no es obstáculo para la imaginación llega este mes a las salas de todo el mundo. Interstellar no solo viene avalada por la dirección de Christopher Nolan (Origen, El caballero oscuro) y las interpretaciones de Matthew McConaughey, Anne Hathaway o Michael Caine, sino que además cuenta con el respaldo científico y la producción ejecutiva del físico Kip Thorne, del Instituto Tecnológico de California (Caltech).

Interstellar se situa en una Tierra futura cuyos recursos se han agotado, amenazando la supervivencia de la humanidad. El hallazgo casual de un agujero de gusano, un concepto teórico de la física capaz de unir dos regiones distantes en el espacio-tiempo, dará a los científicos la oportunidad de explorar la existencia de otros planetas habitables en el universo. Uno de los aspectos más elogiados de la cinta es la plasmación más fiel de unagujero negro jamás lograda en el cine, un trabajo en el que Thorne ha colaborado con el equipo de efectos visuales. “Es la primera vez que la representación de un agujero negrocomienza con las ecuaciones de la relatividad general de Einstein”, señala el físico en unvídeo promocional.

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Para demostrar que las palomitas no están reñidas con el rigor académico, repasamos aquí cinco ejemplos de calidad científica en el cine que suelen figurar entre los más citados.

1. 2001, Una odisea del espacio

La reciente Gravity (2013) de Alfonso Cuarón cosechó elogios por su fiel retrato de las condiciones de los astronautas en el espacio, pero lo cierto es que, como destacó el astrofísico y divulgador Neil DeGrasse Tyson, corresponde a Stanley Kubrick el haber logrado lo mismo 45 años antes, adelantándose a la época de las estaciones espaciales tripuladas. El excesivo metraje de 2001, Una odisea del espacio (1968) y su compleja trama, que solo se explica en su totalidad en el libro escrito por Arthur C. Clarke a raíz de la película, lastraron en su día el éxito comercial de la cinta. Sin embargo, este clásico de Kubrick ha aguantado el paso del tiempo gracias a sus representaciones realistas del silencio en el espacio, de la vida en microgravedad, de la creación de gravedad artificial, de los viajes y las comunicaciones interplanetarias o de los avances en supercomputación. De forma casi anecdótica, en la película 2001 las pantallas son planas como las actuales; una tecnología que no existía en su día y que supuso una apuesta certera, ignorada incluso en su secuela 2010. Como crítica negativa, suele mencionarse que la película falló al no predecir la miniaturización de los ordenadores.

2. Primer

El director, matemático e ingeniero Shane Carruth escribió, produjo y dirigió en 2004 una cinta de bajo presupuesto sobre viajes en el tiempo que ha sido elegida como uno de los mejores modelos de la llamada ciencia-ficción “dura”, la más rigurosa en sus planteamientos científicos. Y ello a pesar de que el argumento de la película, la historia de dos ingenieros que descubren casualmente un sistema para viajar en el tiempo, es tan extremadamente complejo que resulta casi incomprensible sin ayuda de algunos esquemas que circulan en internet. Entre los aciertos de Carruth figura el haberse inspirado en las ideas del físico y premio Nobel Richard Feynman para plantear el viaje en el tiempo como una vuelta atrás al reloj en tiempo real. Pero además,Primer muestra una aproximación verídica al trabajo de investigación, con personajes que hablan y actúan como científicos auténticos y que en algunos casos llegan a sus hallazgos casi por casualidad.

3. Gattaca

En una reunión celebrada en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, los científicos presentes eligieron Gattaca como una de las obras de ciencia-ficción más científicamente sólidas de la historia del cine. La película rodada por Andrew Niccol en 1997 es una distopiasobre cómo la ingeniería genética en humanos y el control de las técnicas reproductivas puedenconducir a la sociedad hacia un sistema de discriminación basado en la eugenesia, unargumento que ya exploró el escritor Aldous Huxley en su obra Un mundo feliz. Pero no es este el único clásico futurista revisitado en Gattaca: en la película, la dictadura del ADN alcanza su clímax en una civilización gobernada con mano de hierro a través de mecanismos biométricos, los cuales asumen un papel similar a las telepantallas con las que el Gran Hermano imaginado por George Orwell vigilaba a la población en 1984.

4. Contact

La única Novela escrita por el Astrofisico y divulgador Carl Sagan fue llevada al cine por Robert Zemeckis en 1997, consiguiendo el que para muchos es el relato más plausible de un primer contacto extraterrestre desde Encuentros en la tercera fase (1977) de Steven Spielberg. En su historia Sagan vertió sus conocimientos sobre la labor real de los científicos que trabajan en la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés), y uno de ellos, la astrónoma Jill Tarter, sirvió de modelo para su personaje principal. Contactresulta realista en todos sus aspectos, desde la comunicación con una civilización lejana por medio de señales de radio y televisión empleando lenguaje matemático, hasta la posibilidad de establecer contacto físico utilizando el principio de los agujeros de gusano, una contribución de Kip Thorne a la novela de Sagan.

5. La amenaza de Andrómeda

La historia de una enfermedad letal que azota a la dell’Umanità resulta más actual que nunca en el contexto del presente brote de ébola. La amenaza de Andrómeda fue filmada por Robert Wise en 1971 sobre un guión basado en la novela del mismo título que consagró al escritor Michael Crichton, autor de Parque Jurásico. El libro se publicó en 1969, el mismo año en que el mundo seguía con preocupación el descubrimiento de un nuevo patógeno mortal, el virus de Lassa. En el relato de Crichton el riesgo no procede de un virus, sino de una forma de vida alienígena que cae a la Tierra oculta en un viejo satélite. El argumento recordará a otras docenas de producciones, pero pocas han alcanzado tal grado de plausibilidad científica en el fondo y en la forma. Al igual que los marcianos de La guerra de los mundos sucumbían a los microbios terrestres, Andrómeda también tiene su talón de Aquiles: es tolerante solo a un estrecho rango de pH (acidez), lo que ofrece a los científicos la clave para derrotarlo.

Javier Yanes para Ventana al Conocimiento

@yanes68