Medicina/Enfermedades/Salud

Así nos ven los médicos: diez clases de pacientes definidas por nuestros doctores

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Para una buena parte de los médicos la mayoría de pacientes son algo hipocondríacos, y a juzgar por muchos de los casos que se encuentran diariamente en urgencias no les falta demasiada razón. Algunos centros hospitalarios incluso han implantado los sistemas de triaje por colores para combatir este fenómeno, que consiste en clasificar a los pacientes según su gravedad, en base a la cual se les asigna un tiempo máximo de espera. Los hipocondríacos, con síntomas de nula gravedad, pueden llegar a esperar hasta cuatro horas. Lo llaman eficiencia.

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La doctora Leana Wen da buena cuenta de este tipo de pacientes en En Cuando los médicos no escuchan: cómo evitar errores de diagnóstico y pruebas innecesarias, un ensayo en el que ofrece pistas a sus colegas para identificar a los pacientes que acuden ya no al médico, sino a urgencias, por cuestiones sin importancia. Sin embargo, el texto puede ser de gran utilidad para el gran público, ya que muestra en primera persona cómo nos ven los médicos. Su veredicto puede resumirse en una decena de tipos de pacientes, a los que categoriza y describe así:

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1. El reincidente crónico

Son pacientes con dolores crónicos, pero que acuden a urgencias cada cierto tiempo quejándose siempre de lo mismo. Los síntomas no varían, aunque sí la cara del médico cuando, una vez más, lo ve entrar por la puerta. “Si realmente no tiene nada nuevo que contar”, Wen los invita a que “por favor, acudan a su médico de Atención Primaria”.

2. El que busca una segunda opinión

Lleva varios meses con molestias. Ni su médico de atención primaria ni los cinco especialistas a los que ha visitado le han ofrecido alguna respuesta satisfactoria. Su frustración es entendible, “pero también debe saber que Urgencias no está para pedir una segunda opinión, tenemos poco tiempo y recursos limitados”.

3. El googleador

Internet es el peor invento para los hipocondríacos. A pesar de que es una herramienta muy útil para la telemedicina, sino se utiliza de manera responsable y no se tienen suficientes conocimientos puede convertirse en una pesadilla. “Es frecuente que buscando ciertos síntomas, por ejemplo de intoxicación, coincidan con los de un tumor cerebral o que nos aparezca que estamos embarazadas cuando en realidad sólo tenemos dolor de tripa”, advierte la doctora. El uso de internet está bien para entender mejor un diagnóstico realizado por un médico o un tratamiento, pero no para diagnosticarse a sí mismo. Por eso, bromea, “si acude a urgencias diciendo que tiene un tumor porque lo ha descubierto gracias a internet, mal empezamos”.

4. El paciente al que le duele todo el cuerpo

Todas sus respuestas son “sí”. Da igual que se le pregunte si tiene dolor de cabeza o de pies, pues contestará afirmativamente a todo. Bien es cierto, matiza Wen, que algunas enfermedades afectan a todo el cuerpo, pero “este tipo de pacientes sólo pretende convencernos de que está muy mal para que lo atendamos de la mejor forma posible”. Sin embargo, lo único que conseguirá exagerando y mintiendo es que no se le crea o que se le den volantes para realizar pruebas innecesarias.

5. El que está “totalmente sano”

Con relativa frecuencia acuden a consulta personas que dicen no haber sufrido nunca una enfermedad, que están totalmente sanos y que ni siquiera se medican. Sin embargo, la experiencia de Wen la lleva a revisar sus historiales médicos y, ¿qué es con lo que se encuentra? “En muchos casos es diabético o tiene alguna alergia”.

6. El olvidadizo

Son los pacientes que dicen haberse olvidado de la causa por la que acudieron a urgencias cuando se les pregunta. “No lo sé, responden”. Wen entiende que acudir a urgencias puede ser estresante y que la gente mayor puede ponerse muy nerviosa y no reaccionar, por lo que recomienda que, al menos, este tipo de pacientes intenten ir acompañados o anoten los síntomas antes de ir a urgencias.

7. El que se ha quedado sin su medicina

Tienen dolores crónicos y se les han acabado sus medicamentos. Por alguna razón no pueden acudir a su médico de cabecera y conseguir la receta es una cuestión de vida o muerte. “Nuestro trabajo en urgencias no consiste en ser detectives, ni en alimentar la sobremedicación ni el abuso del sistema público de salud”.

8. El que sólo viene por charlar un rato

Aunque parezca imposible, los médicos de urgencias suelen encontrarse con pacientes que, en realidad, sólo buscan algo de conversación con el médico, asegura la doctora. “Suelen desviar el tema de la visita y contestan a cuestiones diferentes de las que se les preguntan. Nuestro trabajo,  lógicamente, es ayudar, pero no ejercer de psicólogos”, se queja la autora.

9. El agitador

Los recortes de personal en Sanidad han dejado imágenes recurrentes de salas de urgencias abarrotadas. Los médicos y los recursos son los que son y que estén colapsados no suele ser culpa de ellos. Sin embargo, alerta Wen, “muchos pacientes no lo entienden, la emprenden contra nosotros, gritan, agitan al resto de personas que están esperando y nos amenazan con denunciarnos, llamar a su abogado…”. Cuando esto ocurre, lo más probable es que los médicos estén trabajando más duro que nunca, por lo que protestar y llamar la atención poco le va a servir al “paciente agitador”.

10. El empático

Su forma de saludar o empezar la conversación suele ser: “Siento haber venido por esto”, perdone que la moleste, pero es que…”, “quizá otros pacientes estén peor que yo, aunque…”. Se trata de los empáticos recalcitrantes, como los denomina Wen. “Sabemos perfectamente qué pacientes están peor que otros y nuestro trabajo consiste en ayudar, lo hemos elegido así y nos gusta hacerlo. No hace falta que sienta lástima por nosotros”, sentencia la doctora.

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Fuente que utilizo:  http://www.elconfidencial.com