Patrimonio

La Sagrada Familia ya tiene nueva puerta

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ES LA PRIMERA DE LAS CUATRO DE ETSURO SOTOO

La Sagrada Familia ya tiene nueva puerta

La primera de las cuatro puertas del escultor japonés Etsuro Sotoo (Fukuoka, 1953) que formarán la fachada del Nacimiento de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona ha sido colocada esta mañana por los operarios que trabajan en su construcción. El artista ha participado en la restauración y ejecución de los grupos escultóricos del portal del Roser y de la fachada del Nacimiento, que fueron destruidos durante la Guerra Civil.

El grupo narrativo del acceso expone acontecimientos de los primeros años de vida de Jesucristo, alrededor de un conjunto escultórico y ornamental que recrea el nacimiento de Jesús en medio de la naturaleza. La puerta, ubicada en el pórtico central de la Caridad, es de bronce y tiene unas dimensiones de más de 7 metros de altura por 3 metros de ancho. Inspiradas en la naturaleza, el color dominante es el verde, que se ha conseguido a partir del proceso de corrosión del metal.

Gaudí es la referencia

Desde el año 2005 la fachada y la cripta del templo forman parte del patrimonio mundial de la Unesco. El diseño de las puertas de la fachada del Nacimiento ha sido presentado y aprobado por la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat, y prevee que su instalación completa finalice en 2015.

Su diseño representa un conjunto de hiedra, hojas y flores de calabaza y flores de lirio. También hay diferentes insectos como escarabajos, chinches, avispas, moscas, saltamontes, mariposas, ciempiés, grillos, abejas, mariquitas, orugas, arañas, hormigas y libélulas.

EL PUEBLO RESCATA EL PATRIMONIO ARTÍSTICO CATALÁN

UNA INICIATIVA DE MICROMECENAZGO TRATA DE ADQUIRIR UN IMPORTANTE DIBUJO DE MARIANO FORTUNY

La cultura reclama ayuda a la población. La situación desesperada que viven los museos, cuyas cuentas económicas están vacías, obliga a buscar otras fórmulas de financiación. Si el dinero no va a venir de los impuestos debido a los recortes, la única solución que queda es rascar el bolsillo del ciudadano. Está en manos de la gente recuperar una obra para el patrimonio público de uno de los artistas de referencia de la pintura catalana del siglo XIX.

El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) ha conseguido exponer La Plegaria de Mariano Fortuny (1838-1874) adelantando los 45.000 euros que cuesta a su dueño actual, un coleccionista privado. Para poder recuperar esa cantidad, la Fundación de Amigos del Museo ha iniciado una campaña de micromecenazgo para recaudar fondos y poder donar al centro el dibujo del pintor de Reus.Es la única vía con la que la entidad cuenta para poder enriquecer su patrimonio: el MNAC no tiene partida presupuestaria para adquisiciones desde hace tres años.

Fortuny es un artista querido por el pueblo. Esta iniciativa viene a recordar otro proyecto de financiación colectiva que tuvo lugar hace cerca de un siglo. Si La vicaría (1870)su obra más importante, pertenece hoy al patrimonio público, es gracias a que la sociedad catalana se unió para comprárselo a un coleccionista francés. Con las donaciones particulares y la subscripción pública se reunió el dinero necesario para adquirir la pintura.

Lo que hoy llamamos crowdfunding tuvo este precedente en el contexto histórico de la Mancomunidad Catalana. Los Amics dels Museus de Catalunya fueron entonces los que donaron la obra al MNAC y los Amigos de hoy repiten la iniciativa. Hay tiempo: tienen hasta el 15 de septiembre para recuperar los 45.000 euros, un precio modesto teniendo en cuenta otras cantidades atribuidas a pinturas de Fortuny.

Más que un donativo, el micromecenazgo es un intercambio. Siempre hay una contrapartida que varía con la cantidad aportada y el mayor beneficio obtenido es el reconocimiento por parte del museo. Según explica Cristina Martí, la directora de la Fundació Amics del Museu Nacional, algunos socios del museo todavía conservan los diplomas que obtuvieron sus ascendientes por haber contribuido a la adquisición de La Vicaría. En la campaña de La Plegaria, la compensación que ofrece la fundación es el carné de amigo del museo y algunos privilegios según el importe, además del habitual diploma de agradecimiento. Y hay premio para los que donen un poquito más: a partir de 150 euros obtienen una visita guiada a las reservas del museo.

La campaña está abierta en internet y se puede colaborar con cantidades entre 10 y 1.000 euros. La fundación no da cifras todavía, pero su directora se muestra optimista: tienen tres meses por delante, la fuerza de internet y una hucha a la entrada del MNAC.

Exposición de Fortuny

La plegaria puede verse en la exposición La batalla de Tetuán de Fortuny, la gran muestra que albergará el MNAC hasta el 15 de septiembre. El museo explora la “dimensión artística, documental y también sentimental de una obra que Mariano Fortuny dejó inacabada”, las pinturas que el artista llevó a cabo durante su estancia en Marruecos como “enviado especial” por la Diputación de Barcelona para retratar las hazañas de los soldados catalanes.

La pintura que la fundación trata de adquirir no fue llevada a cabo en ese contexto, pero le han buscado el hueco en la exposición para que no desentone. La Plegaria está enmarcada en el período de actividad de Fortuny en Granada. Al final del recorrido de la muestra se encuentran trabajos del artista que habían pertenecido a Salvador Dalí –intercambiadas en Nueva York con otros coleccionistas a cambio de obras suyas-, y una de ellas, El tribunal de la Alhambra, que pertenece también al género del orientalismo, coincide en el tiempo con el dibujo de La Plegaria (1871-1872).

La importancia de este dibujo radica en el misterio que giraba en torno a ella. El jefe del Gabinete de Dibujos y Grabados y comisario de la exposición, Francesc Quílez, asegura que habían perdido todo tipo de pista de esta obra “emblemática”. Destaca también “su gran tamaño”: 67,7 x 44,5 cm. Si recuperan la inversión, el lienzo reforzará la presencia del artista en el MNAC, el gran referente de la obra de Fortuny.

En la entrada de la exposición encontramos el codiciado cuadro en un formato muy diferente. Una especie de Plegaria-urna-hucha recibe al visitante con una explicación del proyecto animando a que contribuyan con la causa. Una forma simpática de visualizar la situación precaria que viven las pinacotecas en estos tiempos. Francesc Quílez habla con prudencia a la hora de reclamar mayor atención por parte de las instituciones: “Puede sonar a frívolo hoy día hablar de adquisiciones de obras de arte, según están las cosas, pero nuestra óptica habría que buscar incentivos fiscales, algún tipo de donaciones depósitos o intercambios de obras entre los diversos museos”.

Son ejemplos de lo que podría facilitar la esperada Ley de Mecenazgo que Cultura prometió y que parece no llegar nunca. En el museo, tanto Quílez como los miembros de la fundación desconocen los términos que recogerá la nueva norma, pero entienden que todas esas opciones son esenciales, así como las iniciativas de micromecenazgo. En otros museos la financiación colectiva es una práctica establecida y más conocida entre la población. La última campaña del Louvre, por ejemplo, acaba de lograr que dos estatuillas mediavales descubiertas recientemente tomen lugar en el museo por el módico precio de 800.000 euros.

“Vamos con retraso en este tipo de iniciativas”, asegura Quílez. Considera que el arte español ha vivido acostumbrado a la tutela de las instituciones, por lo que ahora deben afrontar “un gran reto” y echarle imaginación para encontrar “nuevas fórmulas”. “Ayuda mucho la existencia de una asociación de amigos”, más aún en estos tiempos difíciles “tienen un papel muy importante”, apunta Quílez. En concreto, cree que los Amigos del MNAC son “ejemplares”. Cristina Martí destacaba además la gran fidelidad de los miembros de la fundación. Son el núcleo duro de la ayuda que necesita el museo y su labor de “relaciones públicas”, como dice el comisario, es esencial. En nuestra sociedad “sí se aprecia el arte”, solo falta una concienciación colectiva, propone Martí, de que su conservación es tarea de todos. Una forma de medirlo será pasarse por el museo y ver como va llenándose la urna, hasta que deje de verse La Plegaria que hay detrás.

Fuente:  http://www.elconfidencial.com

 

MENTES/ARTE/ESTILO

MARIANO FORTUNY Y MADRAZO,EL “MAGO” DE VENECIA

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MARIANO FORTUNY Y MADRAZO,EL “MAGO” DE VENECIA

Por Javier García Blanco | Arte secreto – dom, 12 ene 2014

A menudo, los turistas españoles que recorren Venecia cada año se sorprenden al encontrar en la ciudad de los canales un bello palacio de nombre español: el Palacio Fortuny. En él vivió y trabajó buena parte de su vida el polifacético artista Mariano Fortuny y Madrazo quien, pese a no ser muy conocido hoy en día, en su época fue considerado un moderno Leonardo, pues sobresalió en las más variadas disciplinas.

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[Relacionado: Rogelio de Egusquiza, el español que retrató a Wagner]

Siendo hijo del célebre pintor Mariano Fortuny y Marsal, y nieto del también artista Federico de Madrazo y Kuntz (director durante unos años del Museo del Prado), la vida de Fortuny hijo parecía inevitablemente destinada a discurrir por el mundo del arte y la cultura. Y así

El artista nació en Granada en 1871, pero apenas dos años más tarde la familia se trasladó a Roma, donde su padre falleció al año siguiente. Tras la prematura muerte del cabeza de familia –tenía tan sólo 36 años–, Cecilia de Madrazo se mudó de nuevo, en este caso a París, donde el pequeño Mariano dio sus primeros pasos en el mundo artístico. Primero de la mano de su tío Raimundo de Madrazo, y más tarde en el taller del pintor orientalista Benjamin-Constant.

Además de su formación en dibujo y pintura, Fortuny se adentró también desde muy niño en el mundo de la música, pues su madre era una excelente pianista y amante de la ópera. De hecho,cuando tenía sólo nueve años, Mariano acompañó a su madre a Bayreuth, la ciudad alemana en la que residía Wagner, para asistir a una de sus óperas.

El entonces jovencísimo Fortuny quedó vivamente impresionado por la experiencia, y regresó los años siguientes en compañía de su madre, hasta la muerte del compositor en 1883. Wagner y suconcepto de la ópera y el teatro como la “obra de arte total” –por fusionar varias disciplinas–, fue una de las influencias más grandes en la vida creativa de Fortuny, y de hecho él mismo adoptó como propia dicha concepción del arte.

En el año 1889 la familia volvió a mudarse de nuevo, esta vez a Venecia, donde se establecieron en el palacio Pesaro degli Orfei, hoy rebautizado con el nombre del artista. Para entonces Fortuny ya había completado su formación con estudios de Física y Óptica, pues estaba apasionado por la ciencia, y más adelante seguiría ampliándola adentrándose en los estudios sobre la electricidad.

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‘Autorretrato’, de Mariano Fortuny y Madrazo | Crédito: Museo del Prado.Mientras, su carrera artística seguía prosperando, decantándose hacia el simbolismo, y realizando notables pinturas de temática wagneriana. De hecho, otra de sus grandes influencias –tanto pictóricas como musicales–, estuvo personificada por otro artista español, su amigo Rogelio de Egusquiza.

Aunque estableció su domicilio y su taller en la ciudad de los canales, Fortuny y Madrazo continuó viajando por buena parte de Europa, y comenzó a exponer sus pinturas en Londres y París. En esta última ciudad, en la que había pasado su infancia, fue también donde conoció la que sería su esposa, Henriette Negrín.

También en aquellos años de cambio de siglo Fortuny comenzó a experimentar con otra de sus pasiones: la fotografía. Mientras estaba en París en 1901, el artista adquirió una cámaraKodak Panoram, con la que obtenía negativos de gran formato, y comenzó a experimentar en aquella nueva y apasionante técnica de expresión plástica.

A lo largo de su vida, Fortuny realizó más de 12.000 fotografías, llenando algo más de 200 álbumes. Una cifra que hoy en día –en plena era de la fotografía digital– puede parecer modesta, pero en su época suponía un archivo fotográfico monumental. Fortuny empleó la fotografía con multitud de fines, pues además de documentar con ella todo lo que le interesaba visualmente –patrones, telas, dibujos, etc.– también realizó multitud de retratos, tomas de paisajes, viajes…, que después aprovechaba en sus pinturas.

A pesar de su talento para la pintura, el grabado y la fotografía, Fortuny destacó especialmente en el teatro y en la ópera, dedicación por la que sería mundialmente admirado y apreciado en su época. En los escenarios, Fortuny aplicó el concepto de “arte global” que había recibido de Wagner, pues no sólo concibió piezas musicales, sino que además destacó como modisto creando indumentarias para los actores, diseñó escenografías e incluso sistemas de iluminación.

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La actriz Gillian Lish, con un vestido “Delphos” de Fortuny.Fascinado como estaba por la electricidad, Fortuny creó él mismo sus propios sistemas de iluminación para teatro y ópera, como el llamado “Sistema Fortuny”, que patentó en 1901, y que consistía en un método de iluminación indirecta. No fue su único invento, pues el polifacético artista español creó también lo que bautizó como “Cúpula Fortuny”, y otros muchos ingenios,hasta completar un total de cincuenta patentes.

En lo que respecta al mundo de la moda, durante la primera década de siglo XX, actrices como Lillian Gish o Lauren Bacall y millonarias como Peggy Guggenheim lucían encantadas sus vestidos, especialmente su célebre modelo ‘Delphos’, que no sólo diseñó, sino que también inventó una máquina para crear sus característicos plisados.

Siempre deseando experimentar en todos los posibles lenguajes de expresión artística, Fortuny y Madrazo creó también esculturas en distintas técnicas, tanto en cerámica –son destacadas son tanagras–, como en mármol o en metal, y paralelamente se interesó del mismo modo por el diseño y las artes decorativos, creando varios modelos de lámparas, muy célebres y apreciadas hoy en día.

[Relacionado: Tomás Harris, un espía enamorado de Goya]

A su muerte en 1949, Mariano Fortuny y Madrazo dejaba tras de sí una ingente producción artística que abarcaba todas las disciplinas imaginables (dibujo, pintura, escultura, diseño, artes decorativas, fotografía, moda, teatro, ópera…), reflejo de la inquieta personalidad de una de las figuras más brillantes y cautivadoras de los siglos XIX y XX. No es de extrañar que, por esta razón, amigos y admiradores hablaran de él como “el mago de Venecia”.

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Fuentes: DE OSMA WAKONIGG, Guillermo. Mariano Fortuny: arte, ciencia, diseño. Ollero y Ramos Editores, 2013. | Exposición “Inspiraciones. Mariano Fortuny y Madrazo”.

FUENTE QUE UTILIZO:

http://es.noticias.yahoo.com