PSIQUIATRÍA·Salud/Psicología

LUIS ROJAS MARCOS AFIRMA QUE “EL 95% DE LAS PERSONAS SOMOS RAZONABLEMENTE OPTIMISTAS”

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PSICOLOGÍA

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13 OCT 2014

PAMPLONA, 9 Oct. (EUROPA PRESS) –

El médico psiquiatra, investigador y profesor de la Universidad de Nueva York, Luis Rojas Marcos, ha afirmado que “el 95 por ciento de las personas somos razonablemente optimistas”, y esto es así por una razón simple, “viene en nuestros genes, es la fuerza de la selección natural que desarrolló Darwin en sus teorías, pues una especie en la que la mayoría de sus miembros sufre no se reproduciría como la nuestra”.

Rojas Marcos abrió este miércoles en Pamplona el ciclo Diálogos/Elkarrizketak, sobre ética, humanismo y ciencia, que organizan Laboral Kutxa y la Universidad Pública de Navarra, en una sesión celebrada en Baluarte, en la que tuvo como contertulios al exrector Pedro Burillo y al médico intensivista del Complejo Hospitalario de Navarra y experto en Bioética Koldo Martínez Urionabarrenetxea.

El tema elegido para este primer diálogo fue ‘Optimismo, salud y enfermedad’ y el profesor Luis Rojas Marcos, que se declara optimista convencido, admitió que el ser humano tiene que afrontar situaciones complejas y graves y aludió, en este sentido, al desarrollo de la ciencia médica, especialmente en lo que se denomina la medicina de la calidad de vida, que en el mundo de la piscología y la psiquiatría ha dado lugar a la psicología positiva, que ayuda a las personas a superar las adversidades, y señaló que en Estados Unidos, por ejemplo, se invierten millones de dólares en investigar cuestiones como el optimismo.

El doctor Rojas Marcos tuvo como contrapunto al exrector de la UPNA y al médico intensivista Koldo Martínez Urionabarrenetxea, que expresaron también de sus sentimientos optimistas pero desde perspectivas diferentes. Burillo apostó por el optimismo como actitud ante la vida, pues consideró que, globalmente, a pesar de las circunstancias adversas de cada época, “hay argumentos para ser optimista”, y ligó este sentimiento a procesos de reflexión y aprendizaje para acabar lanzando varias preguntas que quedaron en el aire: ¿Se puede aprender a ser optimista? ¿Cómo se aprende? ¿Quién nos enseña?

Por su parte, Koldo Martínez habló de la estrecha relación que existe entre la salud y las desigualdades sociales, que calificó como “la peor epidemia contemporánea”, y se refirió al optimismo desde una perspectiva ética que entronca con la petite éthique del filósofo Paul Ricoeur, es decir, “un ejercicio de búsqueda de la buena vida, con y para los demás, en instituciones justas”.

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UN FORO DE PENSAMIENTO Y DEBATE

‘Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia’ es un foro de pensamiento y debate orientado a reflexionar sobre temas de actualidad que provocan gran interés social y que, sin embargo, tienen escasa presencia en foros públicos. Su objetivo es generar enriquecedores debates entre el público y los ponentes, para así favorecer que los asistentes puedan construirse una opinión más formada y contrastada, según ha informado la UPNA en un comunicado.

Temas como los límites éticos de la ciencia, la eutanasia, el riesgo alimentario, la educación de los jóvenes, la depresión, la medicina en el siglo XXI, la crisis de los valores, las últimas voluntades, las emociones, la muerte… son asuntos que preocupan a muchas personas. Para tratar de avanzar en el análisis de este tipo de cuestiones, a menudo inquietantes, así como para responder a las preguntas que desde siempre viene haciéndose el ser humano, se presenta el ciclo Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia.

En estos singulares encuentros disertan, en una primera parte, profesionales que han teorizado ya sobre los temas que se abordarán en el debate, o también protagonistas de experiencias y vivencias relacionadas, que exponen públicamente sus testimonios, ha añadido la UPNA. Tras sus intervenciones, el diálogo se extiende  al público para que pueda preguntar y compartir sus opiniones.

Este proyecto nace impulsado por Laboral Kutxa y la Universidad Pública de Navarra con la voluntad de consolidarse con varias citas anuales para ir reflexionando y dialogando sobre diferentes cuestiones de interés general.

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Nueva York/Poesía/Literatura/Cultura

Ve la luz ‘Poeta en Nueva York’ tal y como García Lorca lo concibió

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VE LA LUZ ‘POETA EN NUEVA YORK’ TAL Y COMO GARCÍA LORCA LO CONCIBIÓ
-Publicado por primera vez el poemario manuscrito entregado por el poeta antes de morir

Apuntes manuscritos de Lorca sobre ‘Nacimiento de Cristo’

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Cuando Federico García Lorca fue la víspera del día 13 de julio de 1936 al despacho de José Bergamín y no lo encontró, le dejó una nota manuscrita: “He estado a verte y creo que volveré mañana”.

Mañana fue nunca.

El poeta partió a Granada pocos días antes de que estallara la guerra. Creyó, inocente, que allí se encontraría más seguro.

Lo que le dejó a su editor encima de la mesa en la redacción de la revistaCruz y Raya fue el original manuscrito, mecanografiado, ordenado por partes y estructurado en 35 poemas y 10 secciones de lo que acabaría siendo una obra maestra que cambiaría para siempre la literatura: Poeta en Nueva York. El resto de la historia es conocida; Lorca murió, el original pasó por toda clase de vicisitudes y nunca, hasta ahora, se había publicado en el orden indicado por su autor.

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El texto no apareció hasta 2003. Lo compró por 194.000 euros en una subasta la Fundación García Lorca. Hasta ese día de junio, las polémicas y el misterio habían rodeado las auténticas intenciones de Lorca. La editorial Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores hará llegar a las librerías la semana que viene la versión que al poeta le hubiese gustado tener entre las manos. Se acompaña un estudio minucioso del profesor de la Universidad de Virginia Andrew A. Anderson y reproducciones de los originales donde se puede leer el texto escrito a mano y las correcciones sobre las piezas mecanografiadas.

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La fundación compró el original en 2003 en una subasta

El libro iba a titularse por consejo de Pablo Neruda Introducción a la muerte. Demasiado premonitorio, pero inevitablemente veraz. Luego fue suavizado. La realidad, no tanto. El resultado es una obra inacabada —autor y editor hubiesen llevado a cabo un trabajo conjunto para darle la forma definitiva—, aunque no por ello menos valiosa, menos impactante, menos crucial.

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El libro se iba a llamar ‘Introducción a la muerte’, por consejo de Neruda

La epopeya del manuscrito es digna de un relato épico. Cuando estalla la guerra, Bergamín se lleva al exilio los poemas concebidos en la Universidad de Columbia en 1929. “Lorca quiere que se incluyan la gran mayoría, pero no todos. A los sobrantes se les ha dado en llamar huérfanos”, afirma Anderson.

Intenta publicarlo en París, pero el ajetreo de su nueva vida en el extranjero y, muy probablemente las dudas o la imposibilidad de hallar algunos poemas que Lorca indicó que se incluyeran sin dejar copia, impidió que la empresa llegara a buen puerto. En ese tiempo, sin embargo, se realizaron dos versiones mecanografiadas que sirvieron para las primeras ediciones.

‘Ruina’, con la última estrofa tachada.

Después viajó a México: “Allí, Bergamín le regala el manuscrito a Jesús de Ussía, que había apoyado económicamente su editorial Séneca. Años más tarde, cuando Ussía sale de México, lo deja con otras posesiones suyas almacenadas a cargo de un pariente, Ernesto de Oteyza”, comenta Anderson. Su viuda se lo regala a su vez a la actriz Manolita Saavedra que lo guarda en su casa de Cuernavaca hasta los años noventa. Cuando se da cuenta de que se trata de una pieza muy buscada, decide venderla. Sale a subasta en 1999, pero no es hasta 2003 cuando lo adquiere la fundación.

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A partir de entonces ha sido cuidadosamente estudiado. Allí se encontraban las respuestas a las polémicas padecidas por Bergamín por haber, según muchos, traicionado las intenciones del autor. Hubo decisiones que tomó por pura necesidad, ya que algunos poemas, como Crucifixión —adquirido en subasta por el Ministerio de Cultura en 2007—, no se pudieron incluir porque estaban perdidos. Pese a que Lorca reclamó el original deCrucifixión a Miguel Benítez Inglott, a quien se lo había regalado, el poeta no obtuvo respuesta. “En general, las críticas no han sido justas. No conocíamos todos los detalles del proceso y sin esa apreciación es difícil juzgar”, agrega Anderson.

La versión mexicana es la que mayor polémica ha generado

La historia de la publicación de Poeta en Nueva York también es digna de ser contada. Desde 1930 a 1935, son incontables las alusiones al libro escrito durante su viaje a EE UU y que Lorca pensaba publicar. Pero la guerra truncó aquella necesaria última conversación entre autor y editor. Desconocida la fuente principal por los expertos, sin completar la lista de poemas que a Lorca le hubiese gustado incluir —algunos se habían dado a conocer en revistas y otros los había regalado a amigos—, la recopilación costó lo suyo e incluyó 32 poemas.

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Pero vio la luz. Primero en Estados Unidos y más o menos en la misma época en México, adonde Bergamín había llegado con una delegación de la Junta de Cultura Española, de la que fue primer presidente. En México, Bergamín fundó la editorial Séneca, fiel a los principios de Ediciones del Árbol, donde hubiese sido publicado el poemario en España.

Al estallar la guerra, Bergamín se llevó el texto consigo al exilio

Durante su estancia en Estados Unidos le ofreció la primicia mundial a William Warder Norton para sacarlo a la luz en Nueva York. La versión mexicana es la que mayor polémica ha generado. Pero sobre todo fue, según Anderson, por el trabajo de edición efectuado por Emilio Prados. En palabras de este estudioso, Prados cambió varias cosas, corrigió la puntuación e incluyó apéndices.

Primera página, ‘Poema doble del Lago Eden’.

Pese a tanto contratiempo, la huella de la obra ya comenzaba a marcar su camino. “Ha inspirado a muchos poetas de distintas nacionalidades y en distintas épocas. Con Residencia en la tierra I y II, se produce el parangón de cierto tipo de estilo vanguardista en estos años. Bajo muchos aspectos, se trata de un texto muy comparable con La tierra baldíade T. S. Eliot. Gracias a la segunda traducción al inglés, de 1955, ha influido en muchos poetas estadounidenses”, asegura Anderson.

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Hoy, tras una vida llena de trasiego, interrogantes y polémicas, el público tiene acceso a, si no la última, sí la penúltima palabra de Lorca acerca de la concepción definitiva de su obra más abierta, universal y sin embargo enigmática. “Asesinado por el cielo”,escribía el poeta en el primer verso deVuelta de paseo, mientras escudriñaba su soledad y su asombro en su estancia de la Universidad de Columbia, donde parió la mayoría de estos poemas.

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Resucitado ahora para su definitiva posteridad con la edición que él soñó, descansa el poeta quizás, donde quiera que esté, un poco más en paz.

Un viaje mítico

La portada estadounidense de la obra.

Federico García Lorca dejó España por primera vez en su vida en elverano de 1929.

Tras un fugaz paso por París, el poeta llegó a Nueva York, donde pasó al menos nueve meses. Se alojó en la Universidad de Columbia.

En marzo de 1930 partió en trenrumbo a Cuba. Desde Key West en Florida tomó un ferry que lo llevaría a La Habana, ciudad donde pasó unos tres meses.

Un transatlántico llevó de vuelta al escritor (y al manuscrito que ahora ve la luz) a Cádiz en julio de ese mismo año. De vuelta en España, no tuvo prisa por editar Poeta en nueva York.

Fuente:

 

http://cultura.elpais.com

Fotoperiodismo/Historia contemporánea/Conflicto

El último testigo de Normandía

*Tony Vaccaro,que fotografió la ofensiva final de la II Guerra Mundial,revive escenas del conflicto

*El italoamericano llegó al conflicto como soldado y salió de él como reportero

FOTOGALERÍA:

El recorrido de Tony Vaccaro

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Fuente:  http://cultura.elpais.com

A los 21 años, Tony Vaccaro (Greensburg, Estados Unidos, 1922) era un soldado de Infantería del ejército americano en la Segunda Guerra Mundial, que vivió entre 1944 y 1945 desde la batalla de Normandía hasta la llegada de los aliados a Berlín, pasando por Luxemburgo y Bélgica. Hoy, con 91 años, es una suerte de Robert Capa que sigue vivo para recordar su paso por aquellos acontecimientos históricos.

Su sensibilidad fotográfica surge a partir de un problema de idioma: “A la edad de tres años, por un deseo de mis padres, viví unos años en Bonefro, provincia de Campobasso (Italia), el pueblo de mis abuelos”, explica. “Era incapaz de aprender italiano, pero eso fue lo que me permitió leer las expresiones de la gente que me rodeaba. No necesitaba palabras para percibir las caras de castigo y de afección”.

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Eran los años treinta y en Italia gobernaba Benito Mussolini: “En la escuela se enseñaban las doctrinas del fascismo”. Como no hablaba bien el italiano, había un lugar en el que se refugiaba: “La tienda de mi tío Paolo, el barbero, fue donde crecí en todos los sentidos”.

La tienda, “el centro cultural de Bonefro”, según Vaccaro, será su ventana al mundo. Allí, sin saberlo, experimentó sus primeras fascinaciones fotoperiodísticas: “Mi tío tenía una buena colección de revistas. Leí muchísimos reportajes de corresponsales que escribían para el semanal del Corriere della Sera, que tenía portadas muy atractivas que incluían imágenes de la Guerra Civil española y otros conflictos en Asia y África. Esas portadas me cautivaron”.

“Cuando mataba en el frente, lloraba como un niño”, dice 70 años después

Al lado de su tío también saboreó los relatos de la Gran Guerra, contada por sus supervivientes. “Escuché cientos de historias de veteranos. Era imposible no quedarse impresionado”, revive Vaccaro.

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En 1939, Adolf Hitler ha dado comienzo al segundo conflicto mundial de la Historia, e Italia es su gran aliada. El embajador estadounidense en Roma comunica a Vaccaro, a través de un telegrama, que debe volver rápidamente a EE UU. Pisará finalmente Nueva York el día de Acción de Gracias de ese mismo año. Y allí retomará los estudios.

New Rochelle, Estado de Nueva York. En agosto de 1942, con los Estados Unidos ya en guerra, compró y descubrió a su gran amiga: la Argus C3, una de las cámaras fotográficas más populares en Norteamérica con el formato 35 milímetros. Será la primera de Tony Vaccaro.

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En los cincuenta hizo retratos de famosos como Callas o Chaplin

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Como muchos otros jóvenes de la época, decide alistarse voluntariamente en el ejército para la campaña europea. “Mostrándoles mi porfolio, pedí a mis superiores que me dejaran documentar los movimientos de la División 83 de Infantería, y aceptaron. Desde entonces fui un soldado con cámara”. Esos movimientos militares empezarán en junio de 1944. En Normandía.

Vaccaro no desembarcó el célebre 6 de junio, pero llegó dos semanas más tarde a las costas de Omaha Beach. En una mano, la Argus C3; y en la otra, un fusil M1. No sólo recuerda el dolor de cuando lo hirieron en Isigny-sur-Mer (Francia). “Cuando mataba en el frente lloraba como un niño”, confiesa no sin amargura 70 años después.

La imagen más emblemática de la obra del veterano fotoperiodista se resume en un beso. Mediados de agosto de 1944. El sargento Gene Costanzo, de la División 83 de Infantería, le da un beso en la mejilla derecha a la pequeña Noëlle mientras el pueblo de Saint-Briac-sur-Mer (Francia) baila celebrando el final de la opresión nazi. Es El beso de la liberación.

Nunca olvidará, sin embargo, su foto más cruda: “Estaba en Hohenlepte (Alemania). Una mujer alemana violada estaba tirada en una zona de tierra hundida, con un cuchillo clavado en los genitales”. Era el 8 de mayo de 1945. “El día que acabó la guerra”, aclara casi lamentando esa llegada a destiempo. Para él es la peor escena posible, por miles de razones: “La mujer es la creación más importante que tenemos en nuestra vida. Es nuestra madre, nuestra esposa, nuestra hija”. Al tomar fotos como esta última, Vaccaro percibió su punto de inflexión: “Noté que, aun siendo un soldado, tenía la obligación de denunciar lo que mis ojos veían”. Es claro: “En ese instante, al darme cuenta de que necesitaba ser testigo del dolor, reconocí que me había convertido en un periodista”.

Al finalizar el conflicto, y 8.000 fotografías después, Vaccaro trabajó en los años cincuenta para revistas como Flair, Look, Venture y, sobre todo, Life. Fue la época en la que vivió entre Nueva York y Roma, en plena era Cinecittá. Es la etapa que dedica a los grandes retratos: Shirley MacLaine, Marlon Brando, Charles Chaplin, Sofía Loren, Maria Callas, Federico Fellini y Pablo Picasso, entre otros.

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No cree que el mundo haya cambiado mucho desde que él tenía 20 años. “La tragedia del ser humano hoy son las Naciones Unidas. Puedo ver la sede desde las ventanas de mi casa en Nueva York y siempre que me asomo pienso en su inutilidad. El mundo necesita un guía”.

No duda en aconsejar a los profesionales de hoy: “El fotoperiodismo siempre tiene que contar la verdad. Pero para hacerlo, también hay que saber dónde están las historias para desplazarse allí donde estén. Y contarlas”.

Tony Vaccaro, aquel niño italoamericano que leía la vida en los rostros de los vecinos de sus abuelos, hoy, con 91 años, sigue poniendo cara —y palabras— al horror y a la esperanza presentes durante la Segunda Guerra Mundial. Una guerra en la que quiso participar sin saber entonces cuánto daría luego por denunciarla, como soldado y también como fotógrafo. Tras miles de disparos.

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